viernes, 21 de marzo de 2014

Sommelier

La idea de un manga "sobre vinos" resulta siempre muy curiosa cuando es escuchada por primera vez, algunos se lo tomarán como un dato anecdótico, otros, como es el caso, se aventurarán a descubrir las historias que fluyen por sus páginas.

Pese a quizá sonar sorprendente e imaginativo, no es, ni mucho menos, un planteamiento nuevo, uno de sus mejores ejemplos lo encontramos en Sommelier, obra publicada en 1996 entre los relatos de la ya desaparecida Manga Allman -concretamente el último número salió en 2002- bajo el nombre de sus tres autores: Araki Joh, en su primera serialización, al mando del guion, como también lo haría a partir de entonces en diversas obras más, la gran mayoría con relación al mundo de la restauración, de las cuales destacan Bartender (os hablé de ella no hace mucho) y Sommelière, que no hay que confundir, no guarda ningún tipo de relación con esta obra más allá de compartir la temática. Y hasta el día de hoy, pues se encuentra publicando Bartender à Tokyo Hotaru - Yuigon Bengoshi Masaki Jimusho en las páginas de la revista de Shueisha, editorial con la que ha colaborado en todas sus creaciones, Grand Jump y Oui Chef! en la Grand Jump Premium, si bien esta se encuentra en hiato hasta que la dibujante, Hiyoko Kobayashi, decida retomar la colaboración, porque cabe decir, todas cuentan con artistas diferentes (exceptuando el caso algo especial de Bartender à Paris que ha tenido la secuela anteriormente mencionada).
Probablemente os suene más el dibujante, si bien no ha sido precisamente su dibujo lo que le ha hecho destacar, hablo de Shinobu Kaitani, Liar Game (publicados los cuatro primeros tomos sin mucho éxito por Planeta en nuestro país y por desgracia parece que no veremos más pronto) o One Outs son títulos que seguramente habéis leído alguna vez. Por otro lado, no hay que desestimar la ayuda de Kenichi Hori, quien aporta la parte más técnica y académica del manga, considerado "el" japonés especialista en vinos.

Pero vayamos a la obra en sí, Sommelier cuenta la historia de un sommelier (o sumiller) franco-japonés llamado Joe Satake, una historia que nos transportará a la de muchas otras personas que verán éstas reflejadas y en muchas ocasiones apaciguadas a través de los vinos que protagonizarán y junto a esas historias humanas forman, la esencia de la lectura. Ésta no es solo siempre agradable y amena, sino que también consigue empatizarnos fácilmente con su genial protagonista, así como con las diferentes situaciones, algunas más divertidas e ingeniosas, otras de tono más triste o emotivo cargadas de una gran fuerza, pero sobretodo, Joh es capaz de mantener a lo largo de todos los capítulos, algo que pulirá aún más en sus obras posteriores, ese elemento que cuesta explicar pero se respira en cada página, corazón, una cierta magia, sin ser nunca muy pretencioso, manteniendo una cierta modestia que lo hace aún más especial.

La obra también cuenta con esa parte más formal, más técnica, muy bien explicada y documentada a manos de Hori, que consigue entrelazarse con mucha naturalidad con el guion y ayuda a la profundidad de este a través, sobretodo, de los incontables vinos que aparecen, los cuales cuentan con un apéndice al final de cada tomo donde se habla un poco de la historia y su importancia, de gran interés si se desea ampliar un poco. Por otro lado, también podremos observar diferentes aspectos de la industria vinícola, tanto en Francia y, en su mayor parte, en Japón, si bien algunos ya no se encuentran en vigor y el mercado seguramente ha sufrido más de un cambio.

Aunque el dibujo de Kaitani no es nada espectacular, casa y sabe responder bien lo que quiere representar, al final se le coge cariño, no me podría imaginar ahora a Sommelier con un estilo artístico diferente, acaba formando parte de esa modestia y esa magia que antes comentaba.

Se dice, y es completamente lógico, que lo último que el espectador contempla es lo que con más facilidad se queda en la memoria sobre lo observado, en este caso, encuentro que la última imagen de Sommelier captura totalmente su más pura esencia, o quizá más bien debería decir lo que sentí al verla, mi expresión mezclaba una melancólica sonrisa y una emotiva lágrima.

P.D.: Lo que es una lástima es que sea lo único que hayamos visto del guionista en occidente, -la edición francesa de Glénat- por scans solo encontraremos el primer tomo de Sommelière y por suerte se están sacando capítulos de Bartender a bastante buen ritmo, ahora mismo van por el catorce de 21.

P.D.2: Me he animado un poco a hacer la entrada debido a que justamente hoy hacen dos años desde que se publicó la primera entrada en este blog, espero poder recuperar un poco el ritmo con ella.

Como diría el bueno de Joe, au revoir!

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